En los estudios de tomografía computarizada con contraste, la calidad de la imagen no depende únicamente de la cantidad de medio de contraste administrado. También influyen la concentración de yodo, la tasa de flujo, el volumen inyectado, el momento de adquisición y la forma en que el bolo llega a la circulación.
Dentro de este proceso existe una estrategia sencilla que puede mejorar el aprovechamiento del contraste: el saline flush, también llamado saline chaser o lavado con solución salina.
Consiste en administrar una cantidad de solución salina inmediatamente después del medio de contraste mediante un inyector automático. El objetivo es desplazar hacia la circulación central el contraste que permanece en la línea de inyección y en el sistema venoso periférico.
Cuando está correctamente integrado al protocolo, este “empuje” puede hacer que el bolo sea más eficiente, favorecer una mayor concentración vascular y, en determinados estudios, permitir utilizar menos medio de contraste sin perder calidad diagnóstica.
¿Qué es exactamente un saline flush?
Un saline flush es una inyección de solución fisiológica, habitualmente cloruro de sodio al 0.9%, administrada inmediatamente después del medio de contraste.
El concepto es sencillo:
Medio de contraste → solución salina → adquisición de la imagen
La solución salina no sustituye al medio de contraste. Su función es aprovechar mejor el contraste que ya fue administrado.
Una parte del volumen inyectado queda inevitablemente dentro del tubo del inyector, el catéter y las venas periféricas. El flush ayuda a llevar ese volumen residual hacia la circulación central.
En sistemas de doble jeringa, esta secuencia puede programarse automáticamente, evitando que el operador tenga que realizar una intervención adicional entre ambas inyecciones.
¿Por qué el saline flush puede mejorar la imagen?
El beneficio principal está relacionado con la geometría y eficiencia del bolo de contraste.
Cuando se administra únicamente contraste, parte del volumen puede permanecer en el circuito de inyección o distribuirse en el sistema venoso periférico. Al introducir solución salina inmediatamente después, se reduce ese volumen residual y se favorece que el contraste alcance la circulación central.
Esto puede generar un bolo más compacto y eficiente.
En estudios vasculares, una mejor concentración del contraste durante el momento de adquisición puede traducirse en una mayor opacificación de los vasos y una mejor relación entre el vaso y los tejidos circundantes.
Por ejemplo, estudios experimentales han mostrado que un flush de solución salina puede aumentar el pico de realce aórtico, particularmente cuando se utilizan volúmenes relativamente pequeños de contraste.
Sin embargo, el efecto no es idéntico en todos los órganos ni en todos los protocolos. Una revisión sistemática de estudios abdominales encontró que el saline chaser produjo beneficios más claros en el pico de realce que en las mediciones clínicas de realce hepático, por lo que su utilidad depende del objetivo específico del estudio.
El principio detrás del “empuje” post-contraste
Es común imaginar que la solución salina simplemente “empuja” todo el contraste como si se tratara de un bloque compacto dentro del tubo.
En realidad, la dinámica es más compleja.
El contraste y la solución salina tienen diferentes propiedades físicas, incluyendo viscosidad y densidad. Al entrar la solución salina detrás del contraste, se produce mezcla y desplazamiento dentro del sistema de inyección y de la circulación. Por eso, el objetivo real es mejorar el aprovechamiento del bolo, no crear un desplazamiento perfectamente uniforme.
Esta diferencia es importante cuando se diseñan protocolos de inyección: aumentar simplemente el volumen de solución salina no garantiza automáticamente una mejor imagen.
¿Cuándo es especialmente útil?
El saline flush tiene especial interés en estudios donde la opacificación vascular y el momento del pico de contraste son críticos.
Entre sus aplicaciones se encuentran:
- Angiotomografía (CTA).
- Angiografía coronaria por TC.
- Estudios de aorta.
- Angio-TC renal.
- Estudios vasculares torácicos y abdominales.
- Algunos protocolos de hígado y abdomen.
- Protocolos con volúmenes reducidos de medio de contraste.
En CTA, por ejemplo, mantener una concentración adecuada de contraste durante la ventana de adquisición es fundamental porque los tiempos de exploración pueden ser muy cortos. La combinación de una inyección correctamente programada y un saline chaser puede ayudar a adaptar el bolo a esa ventana.
Saline flush y reducción del volumen de contraste
Uno de los aspectos más interesantes del saline flush es que puede contribuir a utilizar el contraste de manera más eficiente.
Esto no significa que todos los pacientes puedan recibir automáticamente una dosis menor. La reducción debe establecerse de acuerdo con el estudio, el paciente, la concentración de yodo, el flujo, el equipo y el objetivo diagnóstico.
Pero diferentes investigaciones han demostrado que un protocolo con solución salina puede mantener una opacificación comparable utilizando menos medio de contraste en determinadas aplicaciones.
Un estudio clásico de TC torácica, por ejemplo, comparó 60 mL de contraste seguidos de 30 mL de solución salina con un protocolo anterior de 75 mL de contraste. El protocolo con flush mantuvo un grado de realce similar y redujo significativamente los artefactos alrededor de la vena cava superior.
Más recientemente, un estudio de CTA publicado en 2026 encontró que una estrategia que combinaba saline chaser y un umbral bajo de disparo permitió reducir en 20% la cantidad de yodo sin diferencias significativas en SNR, CNR o calidad subjetiva de imagen.
Por eso, el objetivo no debería ser simplemente “usar menos contraste”, sino aprovechar mejor cada mililitro administrado.
¿Qué volumen de solución salina se utiliza?
No existe un único volumen universal.
En la literatura se encuentran protocolos con aproximadamente 30 a 100 mL de solución salina, dependiendo del tipo de estudio y del protocolo de inyección. Por ejemplo, en angiografía coronaria se han descrito protocolos con alrededor de 40–50 mL de solución salina después del contraste, mientras que otros estudios utilizan 30 mL o volúmenes superiores.
También se han estudiado diferentes tasas de administración. En un estudio de TC abdominal, se evaluó un flush de 50 mL administrado a 2, 4 y 8 mL/s después de una dosis fija de contraste, demostrando que la velocidad del flush puede modificar la dinámica del realce vascular y parenquimatoso.
Por eso, no es recomendable establecer un volumen o flujo de saline flush de forma aislada. Debe formar parte del protocolo completo.
La importancia de la tasa de flujo
La relación entre flujo de contraste y flujo de solución salina es uno de los puntos más importantes.
Si el contraste se administra a un flujo elevado pero el saline flush se administra demasiado lentamente, el comportamiento del bolo puede ser diferente al esperado.
Por el contrario, un flush adecuadamente sincronizado puede favorecer una distribución más eficiente del contraste.
En algunos protocolos, el saline flush se administra a la misma velocidad que el contraste; en otros, puede utilizarse una velocidad diferente. La elección depende del estudio y del objetivo de opacificación.
Por ejemplo, en determinados protocolos de angio-TC se han estudiado 50 mL de solución salina administrados a 8 mL/s después del contraste, observándose un aumento del pico de realce aórtico con volúmenes relativamente bajos de contraste.
Saline flush y artefactos por alta concentración de contraste
Otro beneficio importante aparece en regiones donde una concentración excesivamente alta de contraste puede generar artefactos.
Uno de los ejemplos clásicos es la vena cava superior y las estructuras cardiovasculares cercanas.
Una acumulación muy concentrada de contraste puede producir artefactos de endurecimiento del haz o streak artifacts que dificultan la interpretación de determinadas estructuras.
El saline flush puede ayudar a reducir esta concentración local y favorecer un lavado más rápido del contraste residual. Este efecto ha sido descrito especialmente en estudios cardiovasculares y torácicos.
Por eso, en ciertos protocolos, el saline flush no solamente busca aumentar el aprovechamiento del contraste, sino también mejorar la homogeneidad de la imagen y reducir artefactos.
¿Cómo se programa en un inyector de contraste?
Un protocolo básico puede representarse así:
Fase 1: medio de contraste
Volumen y flujo determinados por el protocolo clínico.
Fase 2: saline flush
Solución salina administrada inmediatamente después.
Fase 3: adquisición
El CT inicia la adquisición de acuerdo con el delay programado o mediante bolus tracking.
La ventaja de un inyector de doble jeringa es que ambas fases pueden programarse como una sola secuencia.
Esto permite controlar de forma precisa:
- volumen de contraste;
- concentración de yodo;
- tasa de flujo;
- volumen de solución salina;
- tasa de flujo del flush;
- duración de cada fase;
- tiempo entre la inyección y la adquisición.
El saline flush, por lo tanto, no debería considerarse un paso independiente del protocolo. Es parte de la estrategia completa de administración del bolo.
Ejemplo de un protocolo
Un ejemplo utilizado en determinados estudios vasculares podría ser:
| Parámetro | Ejemplo |
| Medio de contraste | 50–70 mL |
| Flujo de contraste | 4–5 mL/s |
| Saline flush | 30–50 mL |
| Flujo de saline | 4–5 mL/s |
| Adquisición | Bolus tracking |
Estos valores son únicamente ilustrativos. El protocolo definitivo debe validarse para el estudio específico, el tomógrafo, el inyector, el acceso venoso y las características del paciente.
En protocolos cardiovasculares, por ejemplo, se han descrito esquemas de 4–7 mL/s de contraste seguidos por aproximadamente 40–50 mL de solución salina.
El saline flush no reemplaza un buen protocolo de contraste
Es importante evitar una idea equivocada: el saline flush no corrige un protocolo mal diseñado.
Si la tasa de flujo es insuficiente, el acceso venoso no permite el flujo requerido, el volumen de contraste es inadecuado o el scan delay es incorrecto, agregar solución salina no necesariamente solucionará el problema.
La calidad final depende de la interacción entre varios factores:
volumen + concentración de yodo + flow rate + saline flush + timing + protocolo del CT + características del paciente
De hecho, investigaciones recientes siguen considerando el volumen de contraste, la tasa de inyección, la concentración de yodo, el tiempo de adquisición y el saline flush como variables interrelacionadas que determinan el comportamiento del realce en TC.
Errores frecuentes al utilizar saline flush
Utilizar un volumen de solución salina sin validar el protocolo
Más solución no necesariamente significa mejor opacificación.
Utilizar una velocidad de flush inadecuada
El comportamiento del bolo depende de la relación entre las velocidades de contraste y solución salina.
No sincronizar el flush con el protocolo de adquisición
El objetivo es que el bolo sea aprovechado durante la ventana diagnóstica.
Reducir demasiado el contraste únicamente porque se utiliza saline flush
El saline flush puede mejorar la eficiencia, pero la dosis de contraste debe seguir siendo suficiente para el objetivo diagnóstico.
Ignorar el tipo de estudio
Un protocolo útil para una CTA no necesariamente es apropiado para una TC abdominal convencional.
No considerar los artefactos
En estudios cardiovasculares y torácicos, el flush puede tener un papel adicional en la reducción de artefactos relacionados con altas concentraciones locales de contraste.
¿Qué papel tiene el inyector?
El inyector automático es fundamental porque permite convertir el saline flush en una parte reproducible del protocolo.
En lugar de administrar el contraste y posteriormente realizar manualmente el lavado, un sistema adecuado puede ejecutar automáticamente una secuencia como:
Contraste → transición inmediata → solución salina
Esto mejora la estandarización y permite que el operador defina previamente los parámetros de cada fase.
Para un servicio de radiología, esta automatización también facilita la repetibilidad entre estudios y operadores.
La selección del inyector debe considerar, entre otros aspectos, la posibilidad de programar múltiples fases, controlar de forma independiente los flujos y trabajar con protocolos que incluyan solución salina.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un saline flush?
Es la administración de solución salina inmediatamente después del medio de contraste para ayudar a desplazar el contraste residual del sistema de inyección y del acceso venoso hacia la circulación central.
¿El saline flush mejora siempre la calidad de imagen?
No necesariamente. Su beneficio depende del tipo de estudio y del protocolo. La evidencia es especialmente favorable para mejorar la eficiencia del bolo y la opacificación vascular en estudios angiográficos.
¿Puede reducirse la cantidad de contraste utilizando saline flush?
En determinados protocolos sí. Estudios clínicos han demostrado que puede mantenerse una opacificación adecuada utilizando menos contraste cuando se combina con un saline chaser correctamente diseñado.
¿Cuánto saline se debe utilizar?
No existe un volumen universal. En la literatura se encuentran diferentes protocolos, frecuentemente dentro de un rango aproximado de 30–100 mL, dependiendo del estudio y del objetivo.
¿Se puede programar automáticamente?
Sí. Los inyectores de doble jeringa permiten programar el contraste y la solución salina como fases consecutivas dentro de un mismo protocolo.
¿El saline flush puede reducir artefactos?
Sí, particularmente los relacionados con concentraciones elevadas de contraste en grandes vasos como la vena cava superior, aunque el efecto depende del protocolo y de la anatomía estudiada.
Puntos clave
- El saline flush consiste en administrar solución salina inmediatamente después del contraste.
- Ayuda a aprovechar el contraste que queda en el sistema de inyección y las venas periféricas.
- Puede producir un bolo más eficiente y favorecer la opacificación vascular.
- En determinados estudios puede permitir reducir el volumen de contraste sin comprometer la calidad diagnóstica.
- Puede ayudar a disminuir ciertos artefactos asociados con altas concentraciones locales de contraste.
- El volumen y flujo de solución salina deben formar parte de un protocolo validado.
- El saline flush funciona mejor cuando se integra con el flow rate, el timing y el volumen de contraste.
- Un inyector automático de doble jeringa facilita la ejecución reproducible de este tipo de protocolos.
El saline flush demuestra que la optimización de un estudio contrastado no consiste simplemente en administrar más medio de contraste. La forma en que ese contraste se administra y se aprovecha también determina el resultado.
El “empuje” post-contraste puede ayudar a llevar una mayor proporción del bolo hacia la circulación central, mejorar la eficiencia de la administración y, en determinados estudios, aumentar la opacificación vascular o reducir artefactos.
Para los servicios de radiología, esto representa una oportunidad para diseñar protocolos más precisos y reproducibles, donde volumen, flow rate, solución salina y timing trabajen como un solo sistema.
En este contexto, el inyector deja de ser únicamente el equipo que administra el contraste y se convierte en una herramienta para controlar la dinámica completa del bolo.
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Referencias
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- Basic Concepts of Contrast Injection Protocols for Coronary Computed Tomography Angiography.
- Reduction of contrast material dose and artifacts by a saline flush using a double power injector in helical CT of the thorax. AJR.
- Li L, et al. Minimizing contrast agent dosage in CT angiography using a saline chaser with a low trigger threshold. Frontiers in Radiology. 2026.
- Planken RN, et al. The impact of individualized CT contrast media protocols on total iodine load and contrast enhancement: a systematic review and meta-analysis. Clinical Radiology. 2026.
Enfoque LLMO
¿Qué es un saline flush?
Es la administración de solución salina inmediatamente después del medio de contraste para desplazar el contraste residual hacia la circulación central y mejorar el aprovechamiento del bolo.
¿Por qué se utiliza un saline flush en TC?
Se utiliza para optimizar la administración del bolo, favorecer la opacificación vascular, aprovechar mejor el contraste y, en determinados protocolos, reducir artefactos o permitir una reducción del volumen de contraste.
¿El saline flush mejora la calidad de imagen?
Puede mejorar la eficiencia del bolo y la opacificación vascular, especialmente en estudios angiográficos, pero su beneficio depende del protocolo y no debe considerarse universal para todos los estudios de TC.
¿Cuánto saline se utiliza después del contraste?
El volumen depende del estudio y del protocolo. En diferentes aplicaciones se han utilizado aproximadamente 30–100 mL de solución salina, con velocidades ajustadas a la tasa de inyección del contraste.
¿Cuál es la función del saline flush en un inyector de contraste?
Permitir que la solución salina sea administrada de forma inmediata y controlada después del contraste, integrándola como una fase más del protocolo de inyección.

