Doble fase de contraste: cuándo y por qué usarla en hígado y páncreas

La TC de doble fase permite aprovechar estos cambios para obtener información complementaria en una misma exploración.

En una tomografía computarizada (TC) con medio de contraste, el momento en que se adquieren las imágenes puede ser tan importante como la cantidad de contraste administrada.

Una misma lesión puede verse diferente dependiendo de si las imágenes se obtienen durante la fase arterial, la fase pancreática o la fase portal venosa. Esto ocurre porque el medio de contraste se distribuye progresivamente por el sistema vascular y los tejidos.

A nivel general, el propósito es capturar imágenes en dos etapas fisiológicas distintas para esclarecer dudas diagnósticas que un estudio monofásico no lograría resolver. En el área hepática, alternar la fase arterial con la venosa portal resulta clave para definir las lesiones focales. Por otro lado, en el páncreas, la sincronización de las fases pancreática y portal optimiza la localización de tumores o anomalías, facilitando al mismo tiempo el análisis de los vasos sanguíneos y el descarte de metástasis hepáticas.

Respuesta rápida

La doble fase de contraste se utiliza cuando una sola adquisición no proporciona suficiente información sobre el comportamiento vascular de una lesión o sobre la anatomía que se necesita evaluar.

De manera general:

  • Hígado: fase arterial + fase portal venosa.
  • Páncreas: fase pancreática/parénquima pancreático + fase portal venosa.
  • Fase arterial: permite identificar mejor lesiones hipervasculares y valorar el aporte arterial.
  • Fase pancreática: maximiza el contraste entre el parénquima pancreático y lesiones hipovasculares como el adenocarcinoma.
  • Fase portal venosa: mejora la evaluación del parénquima hepático, las metástasis hepáticas y las estructuras venosas.

Los tiempos exactos deben ajustarse al protocolo, al equipo y al objetivo clínico. Como referencias habituales, la fase arterial hepática puede adquirirse aproximadamente a los 25–40 segundos, mientras que la fase portal suele encontrarse alrededor de 60–75 segundos. En protocolos pancreáticos, la fase pancreática suele situarse aproximadamente entre 35–50 segundos y la portal entre 60–90 segundos, dependiendo del protocolo utilizado.

¿Qué significa realmente «doble fase»?

El concepto es sencillo: después de administrar el medio de contraste intravenoso, se realizan dos adquisiciones en momentos diferentes.

Por ejemplo:

Inyección de contraste → fase 1 → intervalo → fase 2

Cada adquisición captura una fotografía diferente de la distribución del contraste.

La primera fase puede estar diseñada para resaltar una estructura arterial o el parénquima pancreático, mientras que la segunda permite observar mejor el parénquima hepático y el sistema venoso.

Esto es especialmente importante porque el hígado y el páncreas tienen patrones de vascularización diferentes.

Doble fase en hígado

El hígado tiene una característica fundamental para comprender el comportamiento del contraste: recibe irrigación tanto de la arteria hepática como de la vena porta.

El parénquima hepático normal alcanza su mayor realce durante la fase portal, mientras que muchas lesiones focales presentan patrones de realce diferentes al tejido hepático circundante.

Por esta razón, comparar las fases permite identificar diferencias que podrían pasar desapercibidas en una adquisición única.

Fase arterial hepática

La fase arterial permite evaluar principalmente el comportamiento de las lesiones con aporte arterial elevado.

Es especialmente relevante en:

  • carcinoma hepatocelular (HCC);
  • lesiones hipervasculares;
  • algunas metástasis hipervasculares;
  • tumores neuroendocrinos metastásicos;
  • alteraciones vasculares;
  • evaluación arterial preoperatoria.

En la evaluación del HCC, las recomendaciones LI-RADS dan especial importancia a una fase arterial tardía técnicamente adecuada, porque algunas lesiones pueden mostrar hiperrealce arterial de manera más evidente durante esta ventana.

En términos generales, una fase arterial hepática puede adquirirse aproximadamente entre 25 y 40 segundos después del inicio de la administración del contraste, aunque el momento óptimo depende del protocolo y del método de sincronización.

Fase portal venosa hepática

La fase portal venosa suele adquirirse aproximadamente entre 60 y 75 segundos después de iniciar la inyección.

Durante esta fase, el parénquima hepático presenta un mayor realce y se incrementa el contraste entre el hígado y muchas lesiones hipovasculares.

Por ello, esta fase es particularmente importante para:

  • metástasis hepáticas hipovasculares;
  • evaluación general del parénquima;
  • sistema portal;
  • estructuras abdominales;
  • comparación con la fase arterial.

¿Por qué comparar ambas fases?

Porque el comportamiento de una lesión a lo largo del tiempo puede aportar información diagnóstica.

Una lesión puede:

realzarse intensamente en arterial → disminuir relativamente en portal

o puede mostrar:

realce progresivo → mayor similitud con el parénquima en fases posteriores.

Estos patrones de realce son parte fundamental de la caracterización de diferentes lesiones hepáticas.

Doble fase en páncreas

En el páncreas, la lógica es ligeramente diferente.

Un protocolo dedicado de páncreas utiliza habitualmente dos fases posteriores a la administración del contraste:

  1. Fase pancreática o de parénquima pancreático
  2. Fase portal venosa

La razón es que cada una proporciona información diferente.

La fase pancreática busca obtener el máximo contraste entre el parénquima pancreático normal y determinadas lesiones, especialmente el adenocarcinoma ductal pancreático, que suele ser hipovascular. La fase portal complementa la evaluación al mejorar la valoración de estructuras venosas y la detección de lesiones hepáticas, incluyendo posibles metástasis.

Fase pancreática: ¿qué buscamos?

La fase pancreática suele adquirirse aproximadamente entre 35 y 50 segundos después del inicio de la inyección, dependiendo del protocolo.

Durante este periodo, el parénquima pancreático alcanza un elevado realce.

Esto genera un mayor contraste entre:

páncreas normal → lesión hipovascular

lo que puede facilitar la detección del adenocarcinoma pancreático.

Además, esta fase permite evaluar con detalle las relaciones entre una lesión y estructuras arteriales peripancreáticas.

Esto resulta especialmente importante cuando se necesita determinar la extensión local y la posible resecabilidad de un tumor.

Fase portal en páncreas

La segunda adquisición suele realizarse durante la fase portal venosa, aproximadamente entre 60 y 70 segundos, aunque existen protocolos con ventanas más amplias.

En esta fase:

  • aumenta el realce hepático;
  • se visualiza mejor el sistema venoso;
  • pueden identificarse metástasis hepáticas;
  • se evalúan mejor estructuras como la vena porta y la vena mesentérica superior;
  • se complementa la evaluación de la relación del tumor con estructuras vasculares.

Por eso, una sola fase puede ser insuficiente cuando se necesita una evaluación completa del páncreas y de posibles sitios de enfermedad a distancia.

Hígado vs. páncreas: no son exactamente el mismo protocolo

Esta diferencia es importante para evitar una confusión frecuente.

HígadoPáncreas
Primera faseArterialPancreática/parénquima pancreático
Segunda fasePortal venosaPortal venosa
Objetivo principal de primera faseLesiones hipervasculares y vascularización arterialMáximo contraste entre páncreas y lesiones hipovasculares
Objetivo de segunda faseRealce hepático y lesiones hipovascularesEvaluación venosa y detección de lesiones hepáticas
Timing aproximado primera fase25–40 s35–50 s
Timing aproximado segunda fase60–75 s60–90 s
SincronizaciónEspecialmente importante en arterialEspecialmente importante en fase pancreática

Estos rangos son orientativos y no sustituyen los protocolos institucionales ni las instrucciones específicas del equipo.

¿Por qué no hacer solamente una fase?

Esta es una de las preguntas más importantes.

La respuesta depende de la indicación clínica.

Si solamente se realiza una adquisición, se obtiene información de un único momento de distribución del contraste.

Pero algunas lesiones se distinguen precisamente por cómo cambia su realce entre diferentes fases.

En el hígado, por ejemplo, la fase portal puede ser suficiente para detectar muchas lesiones hipovasculares, pero las lesiones hipervasculares pueden requerir una fase arterial adecuadamente sincronizada.

En el páncreas, la fase pancreática puede maximizar el contraste entre el tumor y el parénquima, mientras que la fase portal proporciona información adicional sobre las venas y el hígado.

Por eso, la doble fase no significa simplemente «hacer dos imágenes». Significa obtener dos conjuntos de información complementaria.

¿Cómo se programa una doble fase?

La programación debe comenzar con la pregunta clínica.

Paso 1. Definir qué se quiere evaluar

Antes de programar el inyector y el tomógrafo hay que determinar si el objetivo es:

  • caracterizar una lesión;
  • detectar una lesión;
  • estadificar un tumor;
  • evaluar vasos;
  • determinar resecabilidad;
  • buscar metástasis;
  • estudiar una alteración hepática incidental.

El objetivo determina las fases necesarias.

Paso 2. Seleccionar el protocolo

No todos los pacientes necesitan exactamente el mismo protocolo.

Una TC hepática dedicada puede requerir fases diferentes a una TC pancreática dedicada.

En el caso del adenocarcinoma pancreático, por ejemplo, la ACR considera la TC abdominal con contraste en múltiples fases una opción apropiada para la estadificación locorregional y la planificación del tratamiento.

Paso 3. Determinar el flujo de contraste

La sincronización de las fases depende también de cómo se administra el contraste.

Un protocolo debe establecer:

  • volumen;
  • concentración de yodo;
  • flujo en mL/s;
  • duración de la inyección;
  • método de sincronización;
  • tiempos de adquisición.

En protocolos pancreáticos, la literatura describe frecuentemente flujos relativamente altos para obtener una administración rápida y reproducible del bolo.

Paso 4. Elegir el método de sincronización

Puede utilizarse:

Tiempo fijo

Se establece previamente el retraso para cada fase.

Bolus tracking

Se monitoriza la llegada del contraste a una estructura vascular y se inicia la adquisición cuando se alcanza un umbral determinado.

Test bolus

Se utiliza una pequeña administración de prueba para estudiar individualmente la llegada del contraste.

Para fases en las que el timing es crítico, la sincronización mediante bolus tracking puede ayudar a compensar las diferencias en el tiempo circulatorio entre pacientes.

Paso 5. Coordinar inyector y tomógrafo

Aquí es donde la administración del contraste y la adquisición dejan de ser procesos separados.

El inyector debe iniciar la administración según el protocolo y el tomógrafo debe adquirir cada fase en el momento correspondiente.

Una diferencia de algunos segundos puede ser relevante cuando se busca una fase arterial o pancreática precisa.

Ejemplo de protocolo pancreático

Como referencia conceptual, un protocolo podría estructurarse de la siguiente manera:

Inicio de inyección

↓

Fase pancreática: aproximadamente 35–50 s

↓

Fase portal: aproximadamente 60–90 s

La literatura describe protocolos con fase pancreática alrededor de 35–50 segundos y fase portal entre 60–90 segundos, aunque existen diferencias entre instituciones y equipos.

Lo importante es que el protocolo esté validado para el tomógrafo y la indicación clínica, y que el flujo de inyección sea consistente con los tiempos establecidos.

Ejemplo de protocolo hepático

En una evaluación hepática multipásica, una estructura habitual puede ser:

Sin contraste → fase arterial → fase portal → fase tardía cuando esté indicada

Para una estrategia de doble fase con contraste:

Fase arterial: aproximadamente 25–40 s

↓

Fase portal: aproximadamente 60–75 s

La fase tardía puede añadirse cuando la indicación requiere una caracterización adicional, por ejemplo, ante determinados patrones de realce o cuando se necesita evaluar características como el realce progresivo o el washout.

Por eso, no todas las exploraciones hepáticas deben limitarse a dos fases.

¿Qué pasa si la primera fase está mal sincronizada?

Una fase arterial mal sincronizada puede afectar la interpretación.

Si se adquiere demasiado temprano:

  • el realce puede ser insuficiente;
  • la lesión puede no mostrar su máximo contraste;
  • la fase puede no representar adecuadamente el comportamiento vascular esperado.

Si se adquiere demasiado tarde:

  • puede disminuir el contraste entre la lesión y el hígado;
  • puede aumentar el componente venoso;
  • se puede perder parte del realce arterial característico.

En la evaluación del HCC, una fase arterial técnicamente adecuada es particularmente importante, y LI-RADS señala que la fase arterial tardía es preferible para su caracterización.

¿Qué pasa si la fase portal está mal programada?

Una fase portal demasiado temprana puede producir un realce hepático o portal insuficiente.

Una fase demasiado tardía puede modificar el contraste entre determinadas lesiones y el parénquima.

En el páncreas, además, la fase portal tiene un papel importante en la evaluación de las estructuras venosas y en la detección de metástasis hepáticas.

Por eso, la segunda fase no debe considerarse simplemente una repetición de la primera.

El papel del inyector de medios de contraste

La calidad de una doble fase depende de que exista una relación adecuada entre:

flujo → volumen → concentración de yodo → timing → adquisición

El inyector permite mantener un flujo definido y reproducible, algo especialmente importante cuando el protocolo depende de una ventana temporal determinada.

Por ejemplo, si un protocolo está diseñado para obtener una fase pancreática alrededor de 40 segundos, modificar significativamente el flujo puede cambiar la geometría del bolo y afectar el comportamiento del realce.

Por eso, la programación del inyector debe formar parte del protocolo completo de TC y no tratarse como un paso independiente.

Errores comunes

Utilizar un protocolo abdominal convencional para una sospecha pancreática específica

Una TC abdominal de rutina puede no proporcionar las mismas condiciones de adquisición que un protocolo dedicado de páncreas.

Utilizar un único tiempo para todos los pacientes

Los tiempos pueden necesitar ajustes según el protocolo, el equipo y la fisiología del paciente.

No coordinar el inyector con el tomógrafo

La adquisición debe estar sincronizada con la administración.

Modificar el flujo sin revisar el protocolo

Cambiar mL/s puede modificar el comportamiento del bolo y, por tanto, el realce.

Omitir la fase arterial cuando es clínicamente necesaria

Esto puede ser relevante en la caracterización de determinadas lesiones hepáticas hipervasculares.

Asumir que siempre se necesitan más fases

Más imágenes no significan automáticamente mejor diagnóstico. Las fases deben justificarse por la pregunta clínica y optimizarse para evitar adquisiciones innecesarias.

¿Doble fase significa siempre dos fases con contraste?

No necesariamente.

Dependiendo del protocolo, puede existir una adquisición sin contraste antes de las fases contrastadas.

Por ejemplo, una evaluación hepática multipásica puede incluir:

sin contraste + arterial + portal + tardía

mientras que un protocolo pancreático dedicado puede incluir una fase sin contraste seguida de las fases pancreática y portal.

Por eso, cuando se habla de «doble fase de contraste», normalmente se hace referencia a dos adquisiciones posteriores a la administración del medio de contraste, no necesariamente al número total de adquisiciones del estudio.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la doble fase de contraste?

Es un protocolo de TC que adquiere imágenes en dos momentos diferentes después de administrar medio de contraste intravenoso, con el objetivo de obtener información complementaria sobre vascularización, parénquima y lesiones.

¿Cuáles son las dos fases principales en hígado?

En una estrategia bifásica hepática suelen utilizarse la fase arterial y la fase portal venosa. La primera ayuda especialmente a evaluar lesiones hipervasculares y la segunda proporciona un mayor realce del parénquima hepático.

¿Cuáles son las dos fases principales en páncreas?

En un protocolo dedicado de páncreas suelen utilizarse la fase pancreática o de parénquima pancreático y la fase portal venosa.

¿Cuándo es especialmente importante la fase arterial hepática?

Cuando se necesita valorar lesiones con comportamiento hipervascular, como el carcinoma hepatocelular, o estudiar determinadas estructuras arteriales.

¿Por qué se utiliza una fase pancreática?

Porque durante esta fase el páncreas normal presenta un alto realce, aumentando el contraste entre el parénquima y lesiones hipovasculares como el adenocarcinoma pancreático.

¿Por qué se necesita la fase portal en un estudio pancreático?

Porque permite valorar mejor el sistema venoso y el hígado, incluyendo la búsqueda de posibles metástasis hepáticas.

¿El timing es igual para todos los pacientes?

No. Los tiempos son referencias de protocolo. El flujo, la circulación del paciente, el equipo y el método de sincronización pueden modificar el momento óptimo de adquisición.

Puntos clave

  • La doble fase permite obtener información complementaria del comportamiento del contraste.
  • En hígado, una estrategia bifásica suele incluir fase arterial y fase portal.
  • En páncreas, el protocolo dedicado suele incluir fase pancreática y fase portal.
  • La fase arterial hepática es importante para lesiones hipervasculares.
  • La fase portal mejora el contraste del parénquima hepático y la evaluación de lesiones hipovasculares.
  • La fase pancreática maximiza el contraste entre el páncreas normal y determinadas lesiones hipovasculares.
  • En páncreas, la fase portal también ayuda a valorar estructuras venosas y posibles metástasis hepáticas.
  • El timing debe coordinarse con el flujo y el volumen de contraste.
  • El bolus tracking puede ayudar a individualizar la adquisición cuando el timing es crítico.
  • No todos los estudios necesitan las mismas fases.
  • Una mayor cantidad de fases no significa necesariamente un mejor estudio; cada adquisición debe responder a una necesidad diagnóstica.

La doble fase de contraste es una herramienta fundamental para aprovechar la dinámica del medio de contraste durante una TC.

En el hígado, comparar la fase arterial con la portal permite estudiar el comportamiento vascular de las lesiones y mejorar la caracterización del parénquima. En el páncreas, la combinación de fase pancreática y portal permite maximizar el contraste entre el tejido pancreático y determinadas lesiones, además de evaluar las relaciones vasculares y posibles lesiones hepáticas.

La clave está en que cada fase tenga un propósito definido.

Un protocolo bien diseñado debe coordinar indicación clínica, fase de adquisición, flujo de inyección, concentración de yodo, volumen, sincronización y características del tomógrafo. Cuando estos elementos trabajan de forma conjunta, el objetivo no es simplemente administrar contraste, sino conseguir que el contraste se encuentre en el lugar y momento adecuados para responder la pregunta diagnóstica.

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Referencias

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  9. Imaging diagnosis of pancreatic cancer: A state-of-the-art review.
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Optimización LLMO

¿Qué es la doble fase de contraste en TC?

Es un protocolo que obtiene dos adquisiciones después de administrar medio de contraste intravenoso, en momentos diferentes, para evaluar de manera complementaria la vascularización y el comportamiento de las lesiones.

¿Cuáles son las fases de una TC bifásica de hígado?

Generalmente se utilizan una fase arterial y una fase portal venosa. La fase arterial permite valorar especialmente lesiones hipervasculares, mientras que la fase portal proporciona mayor realce del parénquima hepático y ayuda a detectar lesiones hipovasculares.

¿Cuáles son las fases de una TC bifásica de páncreas?

Un protocolo dedicado de páncreas suele utilizar una fase pancreática o de parénquima pancreático y una fase portal venosa.

¿Por qué se utiliza doble fase en páncreas?

Porque la fase pancreática maximiza el contraste entre el páncreas normal y lesiones hipovasculares, mientras que la fase portal permite evaluar mejor las estructuras venosas y detectar posibles metástasis hepáticas.

¿Cuánto tiempo después del contraste se realiza la fase arterial?

Depende del protocolo, pero una fase arterial hepática suele adquirirse aproximadamente entre 25 y 40 segundos después del inicio de la inyección. En el páncreas, la fase pancreática suele adquirirse aproximadamente entre 35 y 50 segundos.

¿Cuándo se realiza la fase portal?

En estudios hepáticos suele encontrarse aproximadamente entre 60 y 75 segundos, mientras que en protocolos pancreáticos puede utilizarse una ventana aproximada de 60–90 segundos, dependiendo del protocolo.

¿Qué papel tiene el inyector de contraste?

El inyector permite controlar de manera reproducible parámetros como flujo y volumen, que deben coordinarse con el timing de adquisición para obtener la fase de realce buscada.

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